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Arquitectos: KAL A
- Área: 800 m²
- Año: 2021
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Fotografías:Javier Bravo
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Proveedores: Legrand, Adobe, Arcomobel, AutoDesk, Chaos Group, Cicogres, JUNG, McNeel, URSA
Descripción enviada por el equipo del proyecto. Durante la primera década del siglo 21 hasta la crisis económica global de 2008, las áreas suburbanas de la ciudad de Madrid se desarrollaron ampliamente hasta que la capacidad de los equipamientos residenciales alcanzó su máximo. La estricta normativa urbanística obligaba a las nuevas construcciones a considerar un porcentaje obligatorio del espacio construido exclusivamente a uso comercial o de oficina, pese a que no existía demanda ni interés en ese momento. Muchos de los locales comerciales de estos edificios quedaron abandonados y nunca puestos en uso durante más de una década. Oficinas DV es un proyecto que trata de activar una dimensión del tejido urbano con un programa híbrido dedicado principalmente a oficinas, pero facilitando una configuración neutral que permita que los espacios puedan ser transformados en el futuro.
El estado inicial del proyecto contaba con 2 locales de 400m2 que permanecían en bruto desde el momento de su construcción y necesitaban ser transformados en 16 unidades de 50m2 para trabajadores autónomos y pequeñas empresas. Para garantizar la privacidad y evitar las fricciones que surgen en los locales puerta a calle, el proyecto plantea una doble fachada que funciona como filtro visual, regula las condiciones climáticas y aporta armonía y un diseño unitario a ambos edificios. Considerando ambas estructuras como un mismo complejo residencial con una fachada existente era necesario tratar de encontrar una solución uniforme. El esquema original estructural mostraba una matriz racional a través de la cual dividir las 16 unidades a través de particiones paralelas, siguiendo un esquema modular de 1 metro que permite adaptar las fachadas con flexibilidad. Las láminas de acero perforado de las fachadas principales interactúan con la vegetación. La gran sombra de los árboles en primavera y verano cuando están floreciendo ayudan a la fachada a proteger de la luz del sur, en cambio en invierno la sombra de los troncos es fina y afilada permitiendo que el sol pase a través hasta las estancias principales.
El cliente insistió en preservar un espacio en contacto con el exterior para establecer una relación física y no solo visual. Las plantas bajas de los edificios normalmente no tienen una transición entre el interior y el exterior mas que la propia entrada. Por ello la doble fachada planteada se desarrolla a lo largo de un espacio de transición que puede ser usado como terraza o lugar intermedio. Se ha realizado una reforma completa de todas las unidades, durante casi un año para aislar térmica y acústicamente y conectar todas las instalaciones y conexiones a las existentes del edificio. Un generoso baño y una pequeña cocina facilitan un entorno de trabajo más cómodo y flexible. En definitiva, el nuevo programa y las soluciones climáticas pasivas estructuran todo el proyecto al mismo tiempo que se integra en el contexto.